La finasteride después de un injerto capilar es una práctica médica estándar diseñada para proteger los injertos implantados, preservar el cabello existente y mantener una densidad de aspecto natural con el paso del tiempo. Aunque el injerto capilar recoloca folículos sanos en zonas con pérdida de cabello, no detiene el proceso hormonal responsable de la alopecia. La finasteride desempeña un papel clave para garantizar el éxito a largo plazo del procedimiento.
Por este motivo, la finasteride se prescribe de forma habitual por cirujanos capilares y dermatólogos como parte de un protocolo postoperatorio bajo supervisión médica.
Por qué la finasteride es esencial después de un injerto capilar
Un injerto capilar restaura el cabello en zonas con clareamiento o calvicie, pero no evita que la alopecia androgenética continúe avanzando en áreas no tratadas. Sin una terapia médica postoperatoria, el cabello nativo que rodea a los injertos puede seguir debilitándose con el tiempo.
La finasteride actúa como una protección a largo plazo de los resultados, al tratar la causa subyacente de la caída del cabello y ayudar a mantener una densidad uniforme y una línea frontal natural a medida que pasan los años.
Cómo actúa la finasteride: el escudo contra el DHT
La finasteride inhibe la enzima 5-alfa reductasa, responsable de convertir la testosterona en dihidrotestosterona (DHT). El DHT es la principal hormona implicada en la miniaturización de los folículos y en el afinamiento progresivo del cabello.
Al reducir los niveles de DHT, la finasteride:
- fortalece los folículos vulnerables y de baja actividad
- ayuda a conservar la densidad tanto en la zona donante como en la receptora
- reduce la intensidad y la duración de la caída por shock postoperatoria al estabilizar el cabello nativo circundante
¿Cuándo empezar a tomar finasteride después de un injerto capilar?
La mayoría de los cirujanos recomiendan iniciar la finasteride oral de inmediato o dentro de los primeros días tras la intervención, ya que no interfiere con la cicatrización. El uso temprano ayuda a estabilizar el cabello nativo durante la fase de caída y favorece la integración a largo plazo de los injertos.
La finasteride tópica suele introducirse entre 3 y 4 semanas después de la cirugía, una vez que el cuero cabelludo ha cicatrizado por completo, para evitar la irritación de los injertos recién implantados.
Finasteride oral vs. tópica
Los pacientes suelen elegir entre dos formas de tratamiento:
- Finasteride oral (1 mg al día):
Es la opción más estudiada y prescrita. Proporciona una supresión sistémica constante del DHT y puede iniciarse inmediatamente después de la cirugía. - Finasteride tópica:
A menudo preferida por quienes buscan una menor exposición sistémica. Se introduce normalmente tras la cicatrización del cuero cabelludo y puede presentar un menor riesgo de efectos secundarios sistémicos.
Ambas opciones pueden ser eficaces si se utilizan de forma constante y bajo supervisión médica.
Maximizar la supervivencia de los injertos y la salud de la zona donante
Datos clínicos recientes (2024–2025) indican que la finasteride mejora el entorno del cuero cabelludo al reducir la inflamación relacionada con el DHT. Esto favorece una mejor fijación de los injertos y tasas de supervivencia más altas.
Igualmente importante es la protección de la zona donante (nuca y laterales). Mantener una buena densidad en esta área es clave si en el futuro se necesita un segundo injerto o una sesión de retoque.
Comprender los posibles efectos secundarios
Aunque la finasteride es segura para la mayoría de los usuarios, es importante conocer los posibles efectos secundarios. Los datos clínicos muestran que un pequeño porcentaje de hombres (aproximadamente el 2%) puede experimentar efectos sexuales, como disminución de la libido, disfunción eréctil o reducción del volumen del semen. En la mayoría de los casos, estos síntomas son temporales y se resuelven a medida que el organismo se adapta al medicamento o poco después de suspenderlo. Para quienes se preocupan por la absorción sistémica, la finasteride tópica es una excelente alternativa, ya que actúa directamente sobre el cuero cabelludo con un riesgo significativamente menor de efectos secundarios.
Prevenir el “efecto isla”
Uno de los problemas más comunes a largo plazo tras un injerto capilar es el llamado efecto isla: el cabello injertado permanece denso, mientras que el cabello nativo situado detrás continúa retrocediendo.
Esto crea una separación poco natural entre la zona injertada y el cabello circundante. El uso constante de finasteride ayuda a preservar el cabello nativo, garantizando una transición suave y un aspecto equilibrado con el paso del tiempo.
Dosis y coste
- Dosis estándar: 1 mg al día
- Dosis más altas no aumentan la eficacia y pueden incrementar el riesgo de efectos secundarios
- Coste medio mensual: 14–30 dólares para la finasteride genérica
La finasteride sigue siendo una de las estrategias a largo plazo más rentables para mantener los resultados de un injerto capilar.
Preguntas frecuentes
¿Perderé el cabello injertado si dejo de tomar finasteride?
El cabello injertado suele ser permanente porque es resistente al DHT. Sin embargo, el cabello nativo no injertado sigue siendo vulnerable. Al suspender la finasteride puede producirse un adelgazamiento alrededor de la zona injertada, afectando al resultado estético global.
¿La finasteride acelera el crecimiento tras el injerto?
La finasteride no acelera directamente el ciclo de crecimiento de los injertos. No obstante, al proteger el cabello circundante y reducir la inflamación folicular, favorece un crecimiento más fuerte y uniforme con el tiempo.
¿Cuáles son los posibles efectos secundarios?
Alrededor del 2% de los usuarios puede experimentar efectos como disminución de la libido. Estos efectos suelen ser temporales y a menudo desaparecen con el uso continuado o tras la suspensión del tratamiento. La finasteride tópica puede presentar un riesgo aún menor de efectos sistémicos.
¿Es demasiado tarde para empezar a tomar finasteride?
La finasteride es más eficaz cuando se inicia de forma temprana, pero también puede aportar beneficios en fases más avanzadas. Su eficacia puede ser menor en pacientes mayores de 65 años o con alopecia muy avanzada (Norwood 7).
Evidencia científica
Estudios revisados por pares publicados en revistas como Dermatologic Surgery muestran que hasta el 94% de los hombres que utilizan finasteride después de un injerto capilar experimentaron una mejora de la densidad y una mayor estabilización en comparación con quienes se sometieron únicamente a la cirugía. Estos datos subrayan el papel fundamental de la finasteride en la conservación de resultados a largo plazo.
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